miércoles, 18 de febrero de 2009

ARCO

arco 2009

El domingo nos dimos una vuelta por Arco. Aunque resulta agotador ir y volver a Zaragoza en el día, siempre es una visita muy  interesante.

Este año hemos observado unas diferencias a nivel de organización de stand y espacios más grandes que hacían la feria más transitable. Aunque también haya influido la menor afluencia de público. En cuanto a lo artístico, notamos propuestas menos arriesgadas, el incremento de la fotografía que iguala a la pintura y un menor número de videocreaciones.

Arco siempre da que hablar. Durante la semana hemos podido ver en la televisión alguna noticia relacionada con esta feria. Me sorprende e incluso me molesta que los medios sólo se acuerden del arte contemporáneo cuando llegan estas fechas, para crear la polémica de siempre; sobre lo que es arte o no, de si el arte ha muerto o de que, hoy en día, en arte vale todo. Supongo que resulta más fácil criticar que educar.

En Arco hay propuestas de todo tipo. Evidentemente, ninguna gustará a todo el público, ni todas serán del desagrado de todos. Sólo se trata de darse una vuelta, disfrutar con lo que te gusta y sobre todo de querer y saber mirar.

5 comentarios:

  1. ¿Es hoy ARCO una manifestación de la cultura? ¿O su carácter cada vez más comercial lo acercan más al supermercado?
    ¿Qué se respira en ARCO? ¿Sigue el aire tan viciado a dolar y a euro?

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  2. - ¿A cómo dice que los tiene?
    - Los Barceló a 250 el kilo. Y a 3000 el Tapies.
    - Uy! ¿no tendrá algo más económico...? Es para el salón de chico ¿sabe? que se nos casa en primavera...
    - Justo tengo de oferta 2 por 1 estos autores jóvenes que no los conoce ni dios.
    - Pues son chulos, si... Pero claro, sin firma reconocida como que no es lo mismo. Cuando vengan las visitas...
    - Pues comprar estos autores es una inversión de futuro, porque seguro que se van a revalorizar.
    - Uy, no sé.

    Tal vez algún día alguien compre porque sí, porque le gusta y punto. Algún día, tal vez, el arte deje de ser un negocio en manos de los mismos de siempre, viejos especuladores que trafican con lo divino y lo humano, con los sentimientos y con la vida.
    Algún día, sí. Algún día.

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  3. Claro que es una manifestación de la cultura, a esta feria va el arte actual más representativo.
    Las galerías venden arte y los coleccionistas lo compran. Arco no es un mercadillo. Arco está dentro del mercado del arte. Se venden obras desde 700 o 800 euros y resulta más fácil desplazarse a Madrid , que no visitar doscientas y pico galerías repartidas por todo el mundo. Eso es lo bueno, poder acceder a obras y a artistas que la programación de los museos o galerías de de la ciudad donde vivimos no traerían.
    Me interesa el arte que está a mi alcance, lo que puedo ver, comprar o intercambiar con algún artista conocido. El que Damián Hirst venda el becerro por 17 millones de euros o Barceló pinte una cúpula por 20 millones, es otra liga. Me fastidia, eso sí, Que se utilice como titular o noticia en el telediario para banalizar el arte en general.

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  4. Lo peligroso, en mi opinión, es dejar que decidan lo que es y lo que no es cultura o arte en manos de personas que tienen grandes intereses económicos en todo ello. Tiene algo de maquiavélico y hasta de obsceno que quien vende arte me convenza de qué es y de qué no.
    Falta perspectiva histórica, una distancia que ayude a diferenciar la paja del grano. Y mucho me temo que las galerías no están por la labor (pues no es ese su objetivo).
    Y claro que ver muchas galerías en un mismo recinto, como ARCO, ayuda a hacerse una idea de por donde van los tiros... pero no del arte, sino del mercado del arte, del gusto de los galeristas, que (seamos realistas) no son otra cosa que comerciantes con sus tiendecitas a los que les interesa sobre todo vender. Y, como en otras áreas del mercado, marcan con sus decisiones unas tendencias que los consumidores de (en este caso) arte comprarán o soñarán con poder comprar.

    Pero cuántas veces hemos visto que el Arte no se encontraba en las galerías. Excelentes obras que pasaron desapercibidas para los críticos y los galeristas. A la historia me remito.

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  5. Que es normal, e incluso bueno, que haya muestras como la de Arco me parece obvio, hoy en día todo lo que se vende y compra, qué le vamos a hacer, se publicita en grandes ferias y muestras internacionales aquí y allá. ¿Porqué iba a ser diferente con el arte?
    Que quien esté detrás y decida qué se considera arte y qué no sea quien maneja el dinero es coherente con el resto de mercados y de productos -porque una obra artística no deja de ser, con sus evidentes particularidades, un producto, verdad?-. Esta decisión
    nunca ha dependido del ciudadano de a pie. Ocurre igual con la política y no por eso ningún partido, hoy por hoy -afortunadamente-, me obliga a votarle, aunque haya gente que, por intereses creados, que siempre los hay, sí que le vote. En mi opinión, la última palabra, según su capacidad, la tiene cada uno de nosotros y nos guste o no, unos tienen más influencia que otros, unos pueden
    permitirse más que otros, unos se interesan y se mueven más que otros,... Yo quiero ver la variedad y si puedo o está en mi mano, que no siempre es así, elijo. Y procuro al hacerlo, profundizar en el conocimiento de lo que elijo, que es cuando realmente algo me convence -y a veces ni así acierto-.
    Claro que es peligroso que otros decidan por tí, si te dejas, pero me parece que estamos olvidando que primero llega el artista y luego el mercado del arte. Es decir, sea quien sea, tenga los amigos que tenga, alguien decide crear algo a lo que llamamos arte y esto para mí es lo importante. La cuestión es que se cree y el tiempo dirá, precisamente de entre lo que se hace hoy, públicamente
    o no, qué lo llegará a ser y qué no. Lo necesario es que, lo que lo llegue a ser, se mueva hoy. Que todos podamos o no llegar hasta esa cumbre a la que aspiran todos los creadores puede que dependa de los comerciantes del arte, pero algo habrán hecho aquellos que lo han logrado para estar donde están, algo que no todos sabemos hacer.
    Como no me encuentro entre los que logran vender su obra a precios astronómicos ni tampoco entre los que pueden adquirir arte a dichos precios, ni siquiera entre los que hacen de intermediarios y reciben su comisión a cambio, esto es algo que no me preocupa. Me limito a disfrutar con lo que veo, leo o me comentan, porque siempre me puede enriquecer o influenciar. O puedo rechazarlo porque también tengo un criterio, humilde, pero propio al fin y al cabo.
    Hay algo que también quería comentar: todo lo que hace un ser humano, otros seres humanos lo aprovechan para sacar partido incluso aunque sea con buenas intenciones. Aquí no se desaprovecha nada. El galerista, el crítico, viven del artista y éste los necesita. Es una relación simbiótica. El crítico o el historiador del arte quieren que lo que dicen se publique y se venda por razones obvias. El editor, por las mismas razones. El inversor en arte, otro tanto de lo mismo. Todos quieren que "la cosa" funcione, de la misma manera que yo me compro un coche con el deseo de que salga bien y de que me dure mucho tiempo y de que mi dinero haya sido bien invertido. E intentaré, a mi escala, cuando llegue el momento de venderlo, influir en un posible comprador para convencerle de que hace una buena compra. Pero en eso, ...él tiene la última palabra.
    Son las reglas del juego y si alguien conoce otra opción, ...tal vez sea buena.

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