Hace ya unos días, en el Museo de Historia de la Ciudad (aquí, en Zaragoza), había una exposición sobre Argentina y, en concreto, sobre la obra de Jorge Luís Borges. Hermosos textos acompañaban a no menos hermosas imágenes del escritor y sus paisajes.
La sala estaba en silencio. Solo me turbaba la mirada de la chica con uniforme que, sentada en un rincón discreto, guardaba la exposición. Pasee en silencio, mirando, leyendo,... Y estas fueron las palabras que no pude evitar copiar en mi nueva agenda.
"Descubrir lo desconocido no es una especialidad de Simbad, de Erico el rojo o de Copérnico. No hay un solo hombre que no sea un descubridor. Empieza descubriendo lo amargo, lo salado, lo cóncavo, lo liso, lo áspero, los siete colores del arco y las veintitantas letras del alfabeto; pasa por los rostros, los animales y los astros; concluye por la duda o por la fe y por la certidumbre casi total de su propia ignorancia."
Jorge Luís Borges. Atlas. Prólogo
Cuando terminé levanté la mirada de mi papel y miré a la chica con uniforme. Le dije: "¿Ha leído esto? Es genial." La chica me miró sin inmutarse y no dijo nada.
Me fui de la sala, contenta de haber aprovechado tanto el día.
Dentro de mundo del arte descubrir puede ser bello, puede ser duro, puede ser doloroso, puede ser agradable... pero de lo que estoy segura es que es necesario.
Dediquemos siempre un momento de nuestro tiempo a descubrir.
Bonita frase. Quizás con un final muy socrático.
ResponderEliminarSin embargo, lo que más me gusta es la frase que
aparece en la etiqueta de la foto. "Aún aprendo".
Resume muy bien la de Borges. Lo interesante no
sólo es el descubrir, sino, lo que falta por descubrir.
Me vino a la memoria aquel dibujo de Goya (lo podeis encontrar en internet) en el que aparece un anciano encorbado y con largas barbas, que se apoya en dos bastones y mira frontalmente al espectador. Por encima de él el artista escribió esa breve pero significativa frase -está claro que la frase de la foto es una referencia directa a esta imagen-.
ResponderEliminarEs verdad que cada dia nos ofrece nuevas ocasiones para aprender y debo decir que con la edad uno aprecia más esos momentos, los vive con más intensidad- o tal vez con una intensidad diferente- y también necesita dejar constancia de haberlos vivido: esas maravillosas agendas, esos pequeños cuadernos de bolsillo, con un bolígrafo o lapiz al lado, donde reflejar ese momento fugaz de nuestra existencia. Tenedlos siempre a mano!