miércoles, 16 de septiembre de 2009

oteiza

oteizaDe la vuelta de vacaciones ojeé las exposiciones que hay programadas y pasé a ver una de Jorge Oteiza. Interesante muestra, ya que se compone de una selección de piezas que recorren todas las épocas del escultor. Algunas de ellas de una colección particular. Lo que añade cierto interés a la exposición, es casi una treintena de obras sobre papel, que resulta lo menos conocido de Oteiza.

Mientras me paseaba por la sala, recordé la encarnizada enemistad que mantuvo con Eduardo Chillida y me vino a la memoria un pequeño libro que compre hace años en una librería de saldo de Barcelona. "EL LIBRO DE LOS PLAGIOS" donde Oteiza arremete  y acusa de plagio contra Moore, Jacobsen y Chillida entre otros.

Un artista polémico que no se quedó callado ante las instituciones y los que las dirigían.

Aunque al final, Chillida y Oteiza se reconciliaron públicamente con la frase: " Más allá de nuestras diferencias habrá siempre un espacio-tiempo para la paz", en una entrevista a Basterretxea leí, que Oteiza consideraba que ese apretón de manos había sido una farsa.

En fin, conversaciones conmigo mismo.

1 comentario:

  1. En relación al asunto de la enemistad de Oteiza y Chillida os quiero hacer partícipes de la impresión que tuve en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, donde uno se encuentra en la misma sala obras de ambos autores vascos. Si bien es cierto que son semejantes en muchos aspectos, se distingue de quien es cada obra. Vistas allí, se interrelacionan de manera harmoniosa, coherentes las unas con las otras de tal forma que se hace difícil entender el porqué de aquella rivalidad. En este contexto sus esculturas parecen ser hijas de la misma tradición y referentes históricos, que creo, van más allá de la posible "paternidad" de Oteiza o de Chillida. Sea como fuere, se me antoja una ironía del destino que una posible reconciliación de estos dos grandes artistas venga dada a través del fruto de sus mentes y manos ya ausentes pero aún presentes en la unión, en un mismo espacio y a la misma luz, de su obra. ¡Qué jugadas se guarda el tiempo¡

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